Esta pieza de arte textil juega con la sutil tensión entre la fragilidad de las formas florales y la robustez de los elementos orgánicos. Los delicados contornos de los nenúfares y los pétalos, representados en suaves tonos crema y arena, parecen emerger de secciones de fieltro de lana en relieve que imitan la textura áspera y estriada de la corteza de los árboles centenarios de un bosque húmedo. Una obra que une la delicadeza con la fuerza de la naturaleza.